Servicio de café

Mesa con servicio de café y té

La industria alimentaria refuerza sus propuestas comerciales presentando productos muy bien conceptualizados en cuanto a su imagen y su estética. Vemos cómo el sector vitivinícola está en constante innovación en el proceso de elaboración del vino, sin descuidar los aspectos comerciales como el nombre o el diseño de su etiqueta,  e incluso visibiliza  el consumo de su producto en copas que nada tienen que ver con las vajillas en las que se servía el vino hace unos años.

Todo este contexto estético aporta valor tanto al producto como al establecimiento que cuida estos detalles, en definitiva a su oferta, haciéndola más apetecible y en consecuencia más comercial.

Esta tendencia no acaba de calar en los servicios del té y del café. En la actualidad,  es difícil encontrar una cafetería o restaurante donde la vajilla utilizada para el servicio sea estética y cuidada; tazas gruesas y bastas, con cucharillas grandes y desgastadas, por no nombrar las infames teteras de aluminio cuyo argumento de uso es su vida útil, como si se sirviera una cerveza, un vino o una bebida espirituosa en vasos de plásticos. En definitiva se trata de proporcionar una experiencia de consumo gratificante porque, como sucede en con el resto de las bebidas,  no se valora el producto aislado de su contexto sino en su servicio integral.