Qué hay que saber para beber té

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Qué hay que saber para beber té

Mi incursión en el mundo del té fue  completamente causal, yo, como todo quisque me tiraba al barreño de café por la mañana, siendo la motivación principal  para empezar el día. Pero  como el cuerpo con los años es más pusilánime, llegó el día en el que el primer  sorbo de café ataco como el ejército de Pancho Villa  a mis entrañas. El suceso que se repitió durante varios días me condujo hasta la bolsita de té más convencional y no es que yo recibiera ese evento matinal con mucho interés, pero inició mi gusto por el té hasta hoy.

A partir de ese momento busqué información que diera criterio a mi elección ante los surtidos interminables de las tiendas de té que lejos de inspirar me provocan sofoquinas. Mis primeras conclusiones certeras fueron:

  • Que hay varios tipos de té dependiendo de su proceso de oxidación, de menor a mayor son: té blanco, té amarillo, té verde, té azul, té negro. El té rojo o pu-erh tiene un complicado proceso de doble oxidación guardado celosamente por sus productores.
  • Que no es necesario pelarse la lengua para beber té, que además de ser poco recomendable para la salud acabas churruscando la hoja de té y todos sus divulgados beneficios. La temperatura del agua para hacer el té varía según su nivel de oxidación. El té negro, azul o rojo se infusiona a  90ºC (justo antes de  que podamos apreciar  las burbujas pequeñas que indican la ebullición) mientras que el té verde es a 80ºC y para el té  blanco y amarillo 70ºC.
  • Que sus propiedades son magníficas pero beber té no te hace inmortal,  los chinos llevan en esto antes de la construcción del imperio romano y desde entonces para acá se mueren como el común de los mortales. Entre las veneradas propiedades están las catequinas (flavoides), polifenoles, vitaminas y minerales.
  • Que añadirle leche, azúcar o limón es cuestión de gustos pero le anula o en el mejor de los casos camufla su sabor.

A partir de estas bases comencé a beber té,  descubriendo sus colores, aromas y sabores; el gusto por una bebida que como el vino tiene su historia, su origen de terroir, su procedimiento de elaboración que hace de cada tipo de té una variedad con personalidad propia. Ahora por las mañanas, me doy el placer de elegir el tipo de té que quiero beber según me venga el día y , bueno, no es que mejore mis expectativas, simplemente me predispone a conseguirlas.

By |2018-03-27T11:10:49+00:00septiembre, 2017|India, Japón, Puerh, Sostenibilidad, |0 Comments

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